Ejercicios para curar y fortificar los ojos

  • 8 Ene 2012
  • Health and personal care

Los ojos constituyen una abertura hacia el hígado. La medicina china explica que la gente que tiene problemas con los ojos sufre del hígado. A la inversa, la gente que tiene trastornos de hígado tendrá posiblemente alteraciones en los ojos. Gracias a una estimulación apropiada de los ojos y de !a región inmediata, podemos fortificar tanto los ojos como el hígado y curar muchos trastornos considerados irreversibles tales como la catarata, el astigmatismo, la miopía, el glaucoma y los trastornos hepáticos. Los movimientos de los ojos dan también una idea de la inteligencia de un indi­viduo. Las personas inteligentes tienen movimientos vivos y siempre están explorando su medio ambiente. Los movimientos lentos o la falta de movimientos de los ojos indican un nivel de inteligencia reprimido, lo que puede ser mejorado con la estimulación de los ojos.

Hay puntos meridianos a lo largo de los huesos que rodean los ojos. Estos puntos, aberturas hacia tus canales de energía que alimentan los ojos, deben ser estimulados para aumentar la corriente de energía y disipar los obstáculos que puedan surgir de cuando en cuando a causa de la tensión ocular, del cansancio o de la exposición a un medio ambiente malo tal como el aire enrarecido.

Para comenzar apoye con los dedos pulgares sobre el punto A de cada ojo. Ejerza una fuerte presión sobre estos puntos. Si siente un dolor, incluso apoyando fuertemente, eso significa que hay una debilidad en sus ojos. Si sus ojos están perfectamente, no habrá dolor. Apoye con fuerza durante diez segundos aproximadamente. Luego masajee los puntos con los pulgares, manteniendo una fuerte presión. Después, utilice para apoyar en cada uno de los puntos B, C, D, F., y F y haga seguir cada presión de un masaje. El conjunto de los cinco puntos compone una unidad de ejercicio. Repita para hacer tres unidades. Luego, con los dedos masajee los huesos alrededor de los ojos, en movimiento circular que parte del interior de cada ojo cerca de la nariz, sube a la raíz, pasa por las cejas hasta las sienes y llega nuevamente al punto de partida. Este masaje envía un suplemento de energía a los ojos y ayuda a reducir las arrugas de la piel alrededor de los ojos. (No es preciso masajear en el otro sentido porque se corre el riesgo de debilitar los músculos del ojo y provocar la formación de arrugas). Masajee durante algunos segundos, luego frótese las manos enérgicamente. Coloque las palmas de las manos sobre los ojos y sienta penetrar el calor en los ojos.

Si padece un trastorno grave en el ojo tal como la catarata o el glaucoma, haga este ejercicio hasta veinte minutos por día hasta la mejoría. Si no, le bastará dedicar algunos minutos a este ejercicio para mantener los ojos en buen estado. Usted advertirá probablemente que alteraciones tales como la miopía van a desaparecer poco a poco y que su vista será más clara y aguda. Todas las veces que sus ojos se cansen, pare su actividad y haga el ejercicio. Es útil hacerlo por la mañana después de la Relajación de los Órganos Internos. El ejercicio que fortifica el hígado debería realizarse simultáneamente con este ejercicio. Para curar las alteraciones molestas o simplemente para conservar los ojos en buen estado, también se puede practicar ejercicios suplementarios que fortificarán los ojos y los músculos que lo rodean. Examine los esquemas y manteniendo la cabeza derecha, eleve los ojos hacia el lecho, luego bájelos hacia el piso. Repita este movimiento muchas veces. Los ojos deben moverse siempre lentamente. Después, dirija su mirada a cada lado de la cabeza. Luego mire de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba, siguiendo una diagonal. Haga girar los ojos, primero en el sentido de las agujas de un reloj, luego en sentido contrario. Eso le llevará aproximadamente diez minutos haciéndolo lentamente. No olvide, después de estos movimientos de ojos, frotar las palmas de las manos v aplicarlas sobre los ojos para hacer penetrar en ellos el calor y la energía.

Si practica estos ejercicios con perseverancia durante un cierto tiempo, no tendrá más necesidad de consultar a un oftalmólogo y al fin de cuentas podrá desembarazarse de sus anteojos.

Figura 2